Severo Ochoa

Biología Molecular

En 1954 realiza el descubrimiento de
la polinucleótido-fosforilasa, una enzima que
cataliza la síntesis de ácido ribonucléico

Una observación inesperada realizada en 1954 en su laboratorio centra la atención de un Ochoa convencido de que a veces llega el resultado trascendente. Se trata del descubrimiento de la polinucleótido- fosforilasa, una enzima que cataliza la síntesis de ácido ribonucléico en el tubo de ensayo. Severo Ochoa se da cuenta de que los ácidos nucléicos se pueden sintetizar in vitro y comienza a analizar las condiciones y mecanismos que rigen estos procesos en las células.

Con ello se abre camino como uno de los promotores de una revolución científica trascendental: la Bioquímica se hace Biología Molecular. El Premio Nobel de Medicina o Fisiología, que le fue concedido en 1959 junto con su discípulo Arthur Kornberg, reconoce una trayectoria brillante como la suya, tras haber protagonizado momentos estelares, al tiempo que refuerza su determinación para seguir avanzando.

Carmen sigue siendo su apoyo en la intimidad, compañera con la que quiere compartir el reconocimiento que su trabajo ha merecido, así como las mejores inquietudes que tiene como ser humano para disfrutar del arte y la mejor creación cultural. Acepta la llamada de España acudiendo con frecuencia en apoyo de la comunidad de bioquímicos que se va consolidando en nuestro país, convencido de que sus esfuerzos por promover una investigación de vanguardia en su país de origen merecen la pena.